
Hace varios años había una banda llamada "Armando y el expreso de Bohemia" que tenía una canción que decía así:
"Pringaaaaaaaao, eeeres un pringaaao... más tonto que Abundio, así reza el epitafio en tu sepulcro: "Muerto por pringaooo""
Bien, pues así es como me siento yo en este maravilloso sábado cuatro de julio (pum, chof, cohetes) y os voy a decir por qué:
Hace dos o tres semanas una compañera me pidió cambio de turno en el trabajo para "el sábado cuatro de julio" porque tenía un compromiso por la tarde, así que quedamos que yo le haría hoy su turno de 15.15 a 21.45 en la caja y ella haría el mio de 8.30 a 15.00 en la planta.
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Efectivamente, estais pensando bien. Podeis empezar a reiros ya, no os corteis majetes -.-"
Suena el despertador a las siete, paso de él. A las 7.30 abro un ojo y pito ´pa la ducha. Bajo corriendo y sin desayunar a la parada del bus. Espero un buen rato escuchando a una señora quejarse porque "Los sábados los urbanos son un desastre y los que trabajamos también pagamos nuestros impuestos y blaaablablá".
Llego a las 8.15 a la cafetería en la que había quedado con una compañera a las 8.00, pido disculpas, engullo un café y un bollo y con ellos todavía en el gaznate me dispongo a entrar al curro.
Entro a las 8.25, "buenos días" "buenos días" y mientras bajo las escaleras para acoplar el dedito en la máquina fichadora, escucho las palabras de mi jefe...
-!Ana, qué haces aquí, tú no tenías que venir ahora!"
Pienso que me está haciendo la típica coña, que no sería la primera vez, y vuelvo sobre mis pasos:
-"Sí claro, cómo que no! no ves que yo estoy de mañana? Qué gracioso!"
-"Pero no recuerdas que hoy le cambiaste el turno a V.?"
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Menos mal que soy de las que se duermen sobre una piedra puntiaguda si hace falta, y fue volver a casa y retomar el sueño unas pocas horas más, por lo que el incidente se ha quedado en una especie de minipesadilla de dos horas...
* Autobús de bajada, 57 céntimos con carnet de estudiante.
* Café + bollo, 1.95 €
* Autobús de subida, 57 céntimos con carnet de estudiante.
El puteo que me va a caer esta tarde al regresar al trabajo, unido al de mi madre y al de Iván, no tiene precio. Para todo lo demás... Mastercard.

